“Colombia, como buen país montañero y vulgar que es, trató de convencer a los jueces con lo más ridículo que se le habría podido ocurrir: con vallenatos. Con ése género “musical” sólo se podría seducir a los pitecántropos que habitan nuestra costa atlántica. A esa gentecita que fornica con asnales, que vive permanentemente en chancletas, huelen a sudor y se expresan en un lenguaje animal que sólo sus congéneres comprenden. El costeño no es zoofílico pues la burra es de su misma especie, la que es cochina es la burra por dejarse coger de esos asquerosos.”